
LUIS ALBERTO SPINETTA MAS ALLÁ DE SU OBRA
Ayer Marcelo Calderon
Hoy 23 de enero se celebra el día del músico argentino en homenaje al natalicio de Luis Alberto Spinetta. El “Flaco” ha sido y seguirá siendo un referente artístico y humano de varias generaciones. Su obra y su mensaje han atravesado de forma significativa la vida de miles de personas. Si ese es el objetivo de todo artista, podemos decir que ha cumplido ampliamente con su tarea.
Nació en el año 1950 en el barrio de Nuñez justo al límite del Bajo Belgrano, en una familia de tangueros. Su padre Luis Santiago Spinetta era un cantante aficionado que actuaba con el seudónimo de Carlos Omar. Además de su padre, Spinetta le asignaba a sus tíos una importante influencia en su gusto por la música. Tres de ellos trabajaban en el sello discográfico Columbia y le permitían acceder a una gran variedad de expresiones musicales, en una época que el acceso a los discos era considerablemente costoso.
Cursó la secundaria en el Colegio católico San Román donde conoció a los integrantes de su primer grupo Almendra. En 1968 ingresó a la facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires y luego comenzó a estudiar bellas artes en la Escuela Manuel Belgrano.
A partir de allí desarrolló una prolífera carrera artística, que se caracterizó por crear un lenguaje propio y un universo en constante expansión.
¿Pero quién fue realmente Spinetta más allá de su obra ?
Vínculo con su público
Siempre es difícil encontrar palabras y una explicación lógica a las emociones que genera un artista. Sin embargo todas las personas que en esta vida han tenido la gracia de activar el nervio Spinetteano como canal sensible, coinciden en algo: “el Flaco nos hizo mejor personas”. La huella que genera este engrama emocional queda grabada para siempre directamente en lo más profundo de cada ser.
Es imposible apresar a Spinetta en palabras, su comunicación es íntima y única con cada uno de sus oyentes. Muy pocos músicos han podido establecer una conversación de esa índole y generar un vínculo con tanta afinidad, que se mantenga infinitamente en el tiempo, de allí lo imperecedero de su arte.
La obra de Spinetta no tiene puntos intermedios ni escala de grises, “te gusta o no te gusta”. Su música provoca raros efectos en aquellos que no conectan con ella, decididamente no la encuentran agradable. La melancolía que perciben de sus acordes y letras la traducen como triste y aburrida. Pero para una multitud de admiradores no existen momentos tan felices, tan emocionantes y disfrutables como aquellos instantes en que verdaderamente la mística de unos de sus temas los atrapó.
El artista
En su obra le habló al universo, al espíritu o al alma como muy pocos músicos lo han hecho, pero siempre sin renunciar a ver las cosas desde lo terrenal.
Lo cierto es que siempre siguió su fuego interno sin especulaciones ni concesiones. Le dio prioridad a la función estética de su arte y no a las opiniones del público o sus críticos. De ese canal de inspiración podían salir historias cotidianas o casi oníricas, utilizando un idioma coloquial o palabras con una resonancia poética deslumbrante.
Nunca le dio espacio a la mediocridad y fue el soldado más valiente de esa batalla. Como lo expresó en una de sus letras, siempre tuvo presente que un “guerrero no detiene jamás su marcha” Así se convirtió en un explorador de caminos y creador de nuevas rutas. Se negó rotundamente a la repetición, a la fórmula y el facilismo.
Rechazó propuestas de trabajo económicamente muy interesantes para no negociar su originalidad y le puso límite a la fama.
No fue un músico masivo, tampoco le interesó, por eso nunca se frustró ante semejante injusticia.
Spinetta no solo fue un gran compositor y músico, además tenía una gran pasión por el dibujo y la pintura. Dibujaba casi en forma compulsiva, trabajos que luego aparecían en servilletas, sobres, facturas de servicios o cualquier papel que tuviera a mano. Su universo creativo reflejaba figuras de todo tipo y prototipos de autos futuristas. También incursionó en el arte digital.
El ser humano (padre, vecino, amigo)
Con la ética del tano laburador que heredó de su familia italiana, se las ingenió para desarrollar una obra artística gigantesca entre el bullicio y el desorden típico de una familia numerosa que gestó junto a Patricia Zalazar (fotógrafa). Se casaron en 1976 y estuvieron juntos por más de 20 años. Fueron padres de 4 hijos: Dante, Catarina, Valentino y Vera, todos han desarrollado una veta artística.
Sin ser tan popular es probable que Spinetta sea el músico argentino sobre el que más se ha escrito, se pueden encontrar más de 8 libros sobre su vida y obra junto a infinidad de artículos.
En cientos de escritos y entrevistas a músicos, amigos, vecinos y gente de su entorno, es difícil encontrar alguien que no diga que el Flaco tenía una calidad humana superior, con los defectos y virtudes que tenemos los humanos. Todos coinciden que una conversación con él, cambiaba tu energía.
Como buen Tano era cabrón y tozudo, pero con un sentido del humor único. Muchos lo describen como muy cómico, cálido, humilde, neurótico, bondadoso, inseguro, celoso, sensato, autocrítico hasta la exageración, generoso y justo. Pero sobre todo ha sido un tipo genial que puso esa genialidad al servicio del arte y de la vida.
Nunca dejó de ser una persona de barrio. Todos lo recuerdan como un vecino simple y agradable que siempre se paraba a charlar. Comía en la parilla de la cuadra o en discretos restaurantes japoneses. Otorgaba notas a revistas barriales y rechazaba ser tapa de la Rolling Stone o Gente.
Era un gran cocinero, amante de la cocina mexicana y japonesa. En su estudio y sala de ensayo se armó una cocina especialmente para recibir a sus amigos. Pero le cocinaba a todo el mundo, aún a los que golpeaban su puerta mendigando, sin saber verdaderamente quien era ese hombre tan generoso.
Su compromiso social
Fue un artista comprometido y patriota argentino hasta la médula. Siempre decía “no hace falta golpearse el pecho, agitar banderas y gritar viva la patria para ser patriota”. “Mejor cuidá al que está al lado”.
En el año 1982 y en pleno conflicto bélico por Malvinas fue uno de los músicos de rock que se puso al frente del Festival de la Solidaridad Latinoamericana con la idea de colaborar con donaciones que pudiera paliar el hambre y el frío de los soldados argentinos, pero dando un mensaje inequívoco de paz muy diferente al mensaje belicista de los militares.
En 1992 fue participe del festival “Rock de Corazones Solidarios - ExpreSida” recaudando fondos para la lucha contra el SIDA.
Fue un gran defensor de la educación pública, en 1997 participó de la Carpa Blanca, vistiendo un guardapolvo blanco fue parte del acampe frente al Congreso Nacional apoyando los derechos de los maestros.
En el año 2006 después de la tragedia vial de un grupo de chicos del colegio ECOS, se unió a sus padres y se puso al frente de la campaña “Conduciendo a Conciencia”, abogando por una ley de educación vial argentina.
En definitiva siempre fue un artista que intentó promover la educación, la conciencia social y la ayuda mutua, dejando un mensaje perdurable de coherencia y compromiso como lo demuestra el festival “Mañana es Mejor” que honra su legado.
Falleció el 8 de febrero de 2012 a los 62 años debido a un cáncer de pulmón. Dejó una extensa obra que incluye 32 álbumes de estudio, 5 en vivo y 5 discos póstumos. Además de un libro de poesías “Guitarra Negra”, e infinidad de dibujos y pinturas.
La familia recibió llamados de condolencias de todos lados. Se les ofreció realizar el velatorio en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en el Congreso Nacional y en la Biblioteca Nacional. Siguiendo la línea de Luis si en vida no había querido homenajes de ninguna clase, decidieron hacer el velorio a cajón cerrado y muy íntimo. Luego lo cremaron y esparcieron sus cenizas en el Río de La Plata cumpliendo su deseo.




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