HOJAS POR EL BARRIO PRESENTA "AÚN QUE SEA", SU QUINTO DISCO DE ESTUDIO

El sábado Edicion Leo Altamirano

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El disco es la culminación de un proceso —y a su vez gran puente— que vivió la banda platense desde 2019 luego de sacar ZODÍACO Y POLÍTICO. Una transición que incluyó el cambio de nombre de la formación y en la que, a pesar de todo y en medio del caos, todavía siguen siendo ellos: AÚN QUE SEA.

En tiempos de redes, personajes e hiper-conceptualización en la industria musical, la banda explica que este disco representa lo que son hoy: "Es autorreferencial, es honesto, es lo que somos y lo que fuimos, pero mirando hacia adelante". El álbum llega tras un camino intenso desde 2019, un proceso en el cual hubo cambios de guitarristas: "con lo que significa sonoramente la guitarra para la banda, era todo un desafío", afirman. A esto se sumaron otras transformaciones profundas: "Tuvimos que modificar el nombre de la banda, sumado a que hubo cambios políticos, devaluación en todos los sentidos, una pandemia, mudanzas, bebés, rupturas, y muchísimo trabajo". Sin embargo, pese a las adversidades, tras editar siete simples, hacer muchísimos recitales y una gira por México, el grupo destaca su poder de convicción "de que, a pesar de todo, y en medio del caos, todavía sigamos siendo nosotros, AÚN QUE SEA". 

De esta forma, fieles a su identidad, lo poético aparece en lo cotidiano: "Tratamos de contar cosas de la banda, canciones como 'Una Nave', u 'Hojas Secas', o 'Vieja', que habla de Lucho, hablan de nuestras vivencias de los últimos años. Las relaciones entre nosotros y nuestro entorno. Básicamente lo que hicimos siempre, hablar de lo cotidiano y llevarlo a lo poético".  

"Botella", el tema que abre,  cuenta la transición de la banda desde lo musical: comienza únicamente con batería y bajo, los dos instrumentos que habían quedado de la formación anterior, y luego se van sumando los instrumentos de los demás integrantes según el orden en que fueron entrando a la banda. 

Por otro lado, "Banana" habla del contexto mundial de guerra y de cómo el mundo “se nos cae encima, pero ¿qué podemos hacer? Bailar y cuidar a la Pachamama, y a las personas que amamos”. 

Desde lo sonoro, el álbum se mueve, según describen, “con una mezcla de estilos e influencias, desde el rock and roll, el post punk o la canción con tiempos más lentos", generando un contraste marcado a lo largo de los temas: "Por momentos el sonido se vuelve sucio y rasposo, pero al siguiente tema puede pasar a algo más claro y acompañado de synthes". Durante el proceso las referencias musicales que convivieron en las sesiones fueron múltiples y de todo tipo: “Siempre The Strokes, The Rolling Stones, Viejas Locas, Intoxicados, los Beatles, El Mato, Bestia Bebe, Nina Suarez, 107 faunos, la Velvet underground, cumbia de la vieja y de la más nueva, Los Redondos, Irma vep".

La creación del disco fue  un camino desordenado, constante y ecléctico, donde conviven canciones de compositores diferentes, música hecha por todos y de distintos años. Al final, el disco refleja la forma humana de trabajar que tienen: "Mientras lo hacíamos, no había algo premeditado, empezamos a revolver y salió. Intentamos ordenar el caos. Compuse un poco en Junín, en el verano, otro poco en La Plata, y una de las últimas letras la compuse en la cafetería de la Shell de plaza España, cuando andaba medio nómade sin casa durante 2025", cuenta Lucas Jaubet.  Así, la identidad del disco se consolidó a través de una cocina que combinó el trabajo casero, el paso por distintos estudios platenses y un espíritu nómade. 

El proceso de grabación se dio por momentos a la par de la composición, de modo que a medida que iban surgiendo las ideas, intentaban llevarla a una maqueta.Tras esos momentos de registro casero en la sala de ensayo donde iban apareciendo los arreglos, el trabajo se trasladó al estudio para plasmar la instrumentación definitiva, el minucioso trabajo vocal y la grabación de las baterías

El resultado es una obra que, ante todo, prioriza los vínculos: "Se hizo de a poco, como pudimos, sin que la agenda destruya el proyecto y sin dejar de prestarnos atención como amigos y familia que somos. Cuidándonos".

SOBRE HOJAS POR EL BARRIO

El trasfondo y recorrido de Hojas por el Barrio comenzó dos décadas atrás en las aulas universitarias. La banda se formó en 2002, en un contexto de juventud y crisis política, mientras sus integrantes estudiaban música en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Lograron consolidarse con los años y lanzaron su primer disco en 2009. Ya en 2011, se incorporaron al catálogo del sello Discos Laptra, un hito a partir del cual el proyecto no paró de crecer y de presentarse por todos lados.

Más adelante, la agrupación se enfrentó a una reconfiguración clave en su propuesta. Tras llegar a su cuarto disco en 2019, la pandemia trajo consigo la salida de sus dos guitarristas. Esto significó un quiebre estructural profundo para una banda que se define esencialmente por su sonido de guitarras contrapuntísticas. Sin embargo, lograron rearmarse y volver al estudio junto a sus dos nuevos guitarristas, Juan Francisco Obregoso ("Canki") y Fermín Huergo, dando nacimiento a una formación con un sonido completamente renovado.


DISCOGRAFÍA
Álbumes de estudio (LP)

2009 - Ya no importaba qué dirán en el barrio
2011 - Bailaló
2015 - Vuelvo de Madrugada
2019 - Zodíaco y Político
2026 - Aún que sea

Sencillos (Simples)

2023 - Creer en mí otra vez
2023 - Nos pasa lo mismo (ft. Santiago Motorizado)
2024 - Por la esquina de tu trabajo (ft. Priscila Rauto)
2024 - Malambo de Acero (ft. Tom Quintans)