LOS RUCOS DE LA TERRAZA —LA PEOR/MEJOR BANDA DE MÉXICO—, PRESENTA “LA REBELIÓN DE LAS CUCUSITAS”

El lunes Por Maxi Carranza Edicion: Leo Altamirano
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Es la banda independiente que hay que ver en Guadalajara (Jalisco, México), con sus letras polémicas de humor rancio, vestuario estrafalario, escenografía y un show performático donde permanentemente interactúan con el público, que se rinde a sus pies. El grupo oriundo de Zapopan sigue presentando en vivo su último material en estudio, titulado La rebelión de las cucusitas (2025), editado a fines del año pasado a través de Favela Records. El material posee los siguientes temas: “Estamos firmes”, “Así morrita”, “Gente horrible”, “Católicos hipócritas”, “Chabelito”, “Mau”, “Tumba pacheco”, “Crudo machín”, “Yo nací”, “Date”, “Ratas encharoladas”, “Me como tu caca” y “El desmelene”. Desde hace un largo tiempo, los integrantes son Siddharta Martínez (voz) Masturberto (teclados), Pablo Favela (guitarra), Pablito Arteaga (bajo) y Luka Brown (batería), quienes el pasado 6 de junio tocaron en el Foro 907 (Nueva Galicia 135, Zona Centro de Guadalajara), mostrando el repertorio del flamante álbum y repasando clásicos.

 UNA ABERRACIÓN

En una de sus cuentas oficiales, el grupo escribió: “El mundo se está yendo a la vrga bien recio y Los Rucos de la Terraza en vez de plantar un árbol o juntar basura, han decidido sacar un nuevo álbum llamado La Rebelión de las Cucusitas. La presentación de esta aberración, tanto en vivo como en formato físico, será en el Foro @907novecientosieteoficial. Los boletos están a $250 varos parejo y no incluyen vaselina, pero traen pelos. También tenemos venta por transferencia bancaria. ¡Aliméntate sanamente porque nos vamos a comer tu caca!”, fue el mensaje en Instagram. Cabe aclarar que el material también salió en formato de CD, para los fetichistas del objeto físico, que se puede conseguir en los conciertos o escribiendo a su IG: @losrucosdelaterraza. En el Foro 907 de Guadalajara, el pasado 6 de junio, la banda dividió su espectáculo en dos partes. En la primera sonaron los clásicos de su trayectoria, como “La teporocha”, “Viernes de ciclo menstrual”, “¡Cárgueme la verga!”, “Hay que matar al patrón” —hasta hubo lugar para “Mi Matamoros querido” de Rigo Tovar— y la plegaria “Señor ten piedad de nosotros”. En la segunda parte desplegaron el listado de La rebelión de las cucusitas, interpretado en el orden del disco. El foro se llenó de punta a punta a pesar de la lluvia, hubo muchos fans maquillados y el grupo que ofició como apertura fue Los Himalayas, también tapatíos. En un determinado momento, un torito (estructura de hierro con pirotecnia) se desplegó entre la concurrencia, algo que sorprendió porque este tipo de elementos se prohibieron en Argentina y uno está desacostumbrado a eso, tras la tragedia de Cromañón en 2004.

 

TRAYECTORIA

Hasta el momento, las producciones discográficas del grupo fueron las siguientes:  Katabuum!!! (publicado en 2012), Capirucho chiquitero (2014), Fiusha (2022), Maquetas perdidas (2023) y el reciente La rebelión de las cucusitas (2025), todos editados de manera independiente. En varias entrevistas, los músicos mencionaron que sus principales influencias estéticas salen de la cultura popular mexicana: la nota roja, Cepillín (famoso payaso, presentador de televisión y cantante mexicano), Los Bukis, Los Cadetes de Linares, la revista Alarma!, Memín Pinguín, El Libro Vaquero, el porno amateur, la lucha libre, José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Antonio Aguilar (de quién suelen interpretar el bolero “Canción del alma”, que sacaron como simple), películas de ficheras y, por supuesto, la omnipresente narcocultura. El aspecto religioso nunca puede faltar en cualquier expresión mexicana y Los Rucos hacen su propia misa pagana tocando “Señor, ten piedad” (grabado en Fiusha), donde suelen repartir hostias a los fieles de la banda. Autopercibidos como “la kaka del rock tapatío”, difunden la obscenidad y el vicio sin prejuicios, profanando géneros y enarbolando una cabeza de cerdo en sus toquines. Mientras no pierdan el espíritu underground, seguirán siendo una de las bandas más irreverentes del rock mexicano, a la que hay que ver en Guadalajara.

En contacto con Mestiza Rock de Río Tercero (Córdoba, Argentina), Los Rucos de la Terraza hablaron del último trabajo discográfico y también de la historia de la banda en la siguiente entrevista.

En primer lugar, preguntarles por el nombre del nuevo álbum. ¿Tiene algún motivo especial o surgió más aleatoriamente? 

El nombre del nuevo álbum surgió de manera aleatoria y se le ocurrió a Luka Brown, baterista de la banda. Luka Brown tiene una mente retorcida de humor complejo y continuamente lanza frases que se convierten en títulos de canciones. Las “cucusitas” en esta región del mundo son una especie de palomas salvajes que forman parte del paisaje urbano. El arrullo que emiten las cucusitas es un sonido que acompaña a los habitantes de la ciudad, principalmente durante las mañanas y las tardes. El planteamiento fue ¿qué pasaría si las cucusitas, testigos del movimiento de la ciudad, se rebelaran contra los humanos y tomaran el poder en sus manos? A partir de ahí se comenzó a formar el concepto del disco, como un álbum de experiencias urbanas vistas desde los ojos de un ave que estudia a su presa. Previo a ese título teníamos otros menos afortunados como “Masters of la Mamada”.

En cuanto al repertorio del material reciente, además de ser todos temas nuevos, ¿son canciones de larga data que tenían compuestas o surgieron para este disco?

Todas las canciones fueron compuestas expresamente para este álbum, aunque nos llevó alrededor de un año componerlas y concluir los arreglos. No somos una banda que pueda aislarse en un estudio exclusivamente para componer, sino que realizamos las composiciones mientras ensayamos los sets de los eventos que tenemos agendados. Cuando una composición está lista, realizamos la maqueta en vivo y así continuamos hasta lograr todas las piezas de un álbum. Cuando llega el momento de grabar en estudio, nos concentramos en ensayar todo el álbum durante un mes y ya en la sala de grabación intentamos que se capture la mayor cantidad del disco tocando todos juntos, al mismo tiempo, como se hacía en el siglo pasado.

¿Con qué bandas de la escena tapatío (o mexicana) se sienten más afines dada su propuesta de "humor rancio y la mera caca del rock mexicano"?

Son pocas bandas las que son afines al contenido explícito y a la estética grotesca de la banda. Más aún porque no somos puristas musicales ni nos enfocamos en un género específico. Aun así, han surgido muchas bandas nuevas en Guadalajara inspiradas en la estética y en el humor de Los Rucos de la Terraza. Nos ha gustado mucho compartir el escenario con una banda de Aguascalientes llamada “Diabética” y también con “Petate del Muerto” de CDMX. No creemos que a alguna banda mexicana que esté en el mundo mainstream le interese compartir escenario con nosotros, por más explícita que sea. Creemos que nuestro contenido letrístico, visual y escénico nos ha condenado a sobrevivir en el subterráneo.

Sin dudas, los censuran mucho en redes y siempre han generado polémica por sus puestas en escena y letras de canciones. Sobre todo, en Guadalajara, una ciudad muy conservadora en varios aspectos: ¿eso funcionó también como un incentivo para la banda?

Sí, la censura ha sido un combustible que alimenta la energía de la banda. Nos gusta causar esa reacción en el público. Somos una especie de banda de shock rock que juega siempre al límite de lo transgresor y la profanación. Si no causamos esa reacción en vivo, sentimos que hicimos mal nuestro trabajo escénico. Musicalmente no somos extremos, pero nuestra finalidad en vivo es incomodar y convencer al público de entregarse a la obscenidad y al vicio. Cuando eso sucede, el resultado es censurable, pero catártico y divertido al mismo tiempo.

Por último, además preguntarles alguna anécdota en particular que les haya pasado en un show, donde el público juega un papel fundamental. 

Algo que nos sucede mucho es que el público siente la necesidad de comunicarnos su furia, su enfado y su rabia. Se comportan como si fuéramos el objeto de su odio mientras estamos arriba del escenario. Casi siempre cuando bajamos de la tarima todo cambia de forma radical y nos demuestran un afecto extremo. Navegamos entre el odio y el cariño en cada show. Quizá de las cosas más extrañas que nos han pasado es que en algún evento alguien se las arregló para aventarnos al escenario medio cuerpo de ternera. En otra tocada una persona “robó” una cabeza de cerdo que llevábamos y nos mandó fotos durante días de cómo convivía con la cabeza en estado de putrefacción. Lo más lamentable que nos ha sucedido en el marco de nuestras actuaciones es que en el 2013 una persona perdió la vida antes de que subiéramos al escenario en una fiesta clandestina donde nos contrataron para tocar. En el 2021 en Zacatecas, cuando terminamos nuestra actuación y regresábamos a nuestro hotel, un asistente al show también perdió la vida ahogado por su propio vómito en las escaleras de ingreso al foro. En los dos decesos, el alcohol y el exceso fueron un factor determinante. Se crearon un par de leyendas negras que han acompañado a la banda desde entonces.