El rock local tiene quien le escriba
Hace 1 día Por Fernanda Juarez
El periodista y escritor riotercerense Maxi Carranza, radicado actualmente en México, presentará este viernes 2 de octubre el último libro de la trilogía editada por el sello El Mensú. La cita con el autor de Más allá del Rock and Roll será a las 19.30 horas en el auditorio de la Biblioteca Popular Urquiza, ubicada en Alberdi 75, de nuestra ciudad.
“Algo más”, “mucho más” y “más allá” son las frases que acompañan al “rock and roll” –la especialidad de Maxi Carranza– en los títulos de esta saga que se lanzó en 2021 y que, en cada nueva edición, presenta una recopilación de artículos que fueron publicados en diferentes medios de comunicación locales. Una vez más, esta antología da cuenta del magistral dominio de la crónica cultural, un género que requiere –además de buena información y recursos narrativos– una singular inclinación para el análisis y la interpretación. Algo que, en el caso de Maxi Carranza, se presenta de manera sobresaliente por su capacidad para contextualizar datos inéditos, trazar genealogías y ubicar de manera precisa e inesperada las piezas que arman el gran puzzle cultural de la región mediterránea. Esta antología refleja un minucioso registro del manantial musical en el que se ha convertido la ciudad y confirma que, siguiendo las distintas ramificaciones y afluentes, es posible encontrar las claves de una combinación única de sonidos y palabras que, con el curso de los años, fueron forjando nuestra identidad cultural.
La cantera del rock
En el arranque del libro, el tributo a Marian Pellegrino, una de las figuras femeninas más prominentes del rock nacional –ya sea en calidad de solista o en compañía– advierte al lector sobre la relevancia de esta formidable artista. Y, en eso, el autor aventaja a muchos que todavía parecen no haber caído en la cuenta de la magnitud del fenómeno musical que ha dado a luz nuestra ciudad. Por su maestría en la ejecución instrumental, por su registro vocal, por su manejo escénico, por su presencia hipnótica como frontwoman de lo que esté a sus espaldas y por sus cualidades como productora musical, Marian Pellegrino ya es una rockera del futuro y su música quedará grabada en las páginas doradas del cancionero nacional. Algo que no todos alcanzan a avizorar pero que Maxi Carranza, con su ojo entrenado, viene avisando desde hace años.
La historia del rock local es también una historia de nombres de bandas -La maniobra, El viajante, Aten los perros, Viejas Mañas, Ese amigo tóxico, Proceso a Ricutti, por citar algunos- que se van desplegando en un sinfín de momentos, estilos, resurgimientos y matices que Maxi Carranza relata con rigurosidad. La nomenclatura rocanrolera incluye, asimismo, la identificación de lugares, artistas, álbumes, presentaciones, anécdotas, giras y demás avatares que configuran el atractivo caleidoscopio de la música local. Ese manejo implacable del archivo y la marcada inserción en el ambiente musical riotercerense, le permiten al autor inscribir sus textos en la mejor tradición del periodismo cultural e ilustrar al lector sobre los legados musicales, las reconfiguraciones y los traspasos generacionales que, necesariamente, se tienen que dar en una ciudad con vocación de usina musical.
Más allá
Pero decíamos que hay una clave de lectura en el libro que es ese plus que propone el autor en cada edición y que, en este caso, implica ir “más allá del rock”. De este modo, las fronteras se amplían hacia la poesía, el fútbol, el teatro, la fotografía, el dibujo y, especialmente, al mundo del cuarteto. En un ida y vuelta incesante entre Río Tercero y Córdoba capital –Maxi oficia de corresponsal en ambas locaciones– aparecen algunos hitos del cuarteto en nuestra ciudad: los bailes más concurridos, la actuación de artistas y conjuntos cuarteteros de primera línea –como La Mona Jiménez y La Barra– o anécdotas desconocidas de personajes que acompañaron a las máximas celebridades del tunga-tunga, como es el caso del histórico locutor Carlos “Lagarto” Falco. Una mención especial en este viaje merece el artículo sobre el emblemático barcito Bon Q Bon, en la céntrica esquina de Olmos y Maipú en la capital cordobesa, conocido en el ambiente como la “oficina cuartetera” y que, en 2022, fue declarado patrimonio cultural de los cordobeses.
Es en el capítulo “Informes e investigaciones” donde Maxi Carranza demuestra el superlativo caudal de información que almacena en sus archivos y se explica por qué, en el prólogo, Darío Falconi, califica al autor como “melómano” y “soñador”. Con una notable erudición, Maxi Carranza repasa los epitafios que aparecen en las tumbas de las estrellas del rock de todos los tiempos, recupera las referencias a los trenes en el cancionero nacional, rescata los nombres de calles que homenajean a cantantes y bandas nacionales y narra, con información de primera mano, cómo fue que un memorable tema compuesto por La Mona Jiménez – “Mary, la del burdel” – pasó del cuarteto al repertorio del rock y de ahí al tango.
Sonidos locales
La lectura de este nuevo ejemplar de la trilogía escrita por Maxi Carranza deja constancia de la generosidad del autor (no se guarda nada) y también confirma que componer una obra así sólo es posible después de décadas de escucha y de un trabajo hormiga que incluye asistencia perfecta a festivales, conversaciones cara a cara con músicos, visitas a salas de ensayo, kilometrajes en las carreteras del rock (un género en sí mismo) y peregrinaciones interminables a antros, garajes y discotecas que son el principal laboratorio de experimentación de las bandas del interior.
Aparece así la función social del libro y de la escritura como un registro de esa sonoridad local que, en caso de perderse alguna vez entre vientos y olvidos, hoy sabemos que permanecerá como rastro o luz titilante entre las páginas impresas. ¿Qué somos? –podría preguntarse un vecino– y Maxi Carranza, con certeza, podría responderle que, en Río Tercero, también somos canción.




